sábado, 7 de mayo de 2011

Ahora que por fin creí que era feliz me equivoqué.

Hoy es uno de esos días en los que te encuentras sola, que aunque tengas a alguien ahí siempre para apoyarte, ayudarte y sacarte una sonrisa, te sientes sola. No sabes por qué te sientes así por mucho que lo pienses, ¿es por tus amigos?, ¿es por ese niño?… Quién sabe. La verdad es que a mí ahora mismo me gustaría poder sacar de nuevo esa sonrisa que yo tenía siempre en la cara, me gustaría hacer reír a mis amigos como siempre hacía, y poder reírnos recordando los mejores momentos, pero ahora no me sale tan fácilmente esa sonrisa…  Y no tengo ganas de recordar los buenos momentos porque siempre se me vienen a la cabeza los malos… Aquellos días y aquellas en las que lo he pasado tan mal pensando en esa persona, en la persona que más he querido en la vida. Cada lágrima que cae de mis ojos es una pequeña parte de mi tristeza y de lo que de verdad siento por dentro. He intentado que no se me note, pero he llegado a un punto en el que es imposible ocultar lo que siento… A veces, si no llega a ser por ellos, no sería capaz de reírme, de divertirme, de hacer lo que mejor se nos da… Pero ahora mismo ni ÉL podría hacerme feliz. Hay días en los que no se si es mejor contárselo todo a mis amigos o simplemente esperar a que el tiempo ponga las cosas en su sitio… A lo mejor estoy así por mi inseguridad, o por las dudas que tengo en la cabeza. Pero ¿por qué siempre me pasa eso? No se, pero siempre es la misma historia, cuando llego al punto de querer tanto a esa persona, siempre llegan las dudas… Son dudas pasajeras, que igual que vienen, se van. Ahora que por fin creí que era feliz me equivoqué. Espero que esto sea una mala racha, sin más. Puede que esté madurando, si es así quiero seguir siendo siempre una niña, la niña que he sido siempre, la niña que se reía sin parar, la niña que siempre estaba feliz y nunca lloraba por esa persona. Porque tirar todos estos años de felicidad para mí es una tontería.

martes, 3 de mayo de 2011

Perder no es fallar, sino aprender a ganar.

Tenemos miedo, lo sentimos todo el tiempo,  nos quedamos con la primera impresión, con lo primero que nos dicen. Preferimos un no antes que arriesgarnos por un quizás. Elegimos ser lo que somos y creemos que  eso es lo mejor para nosotros. Nos falta jugárnosla por esa persona, por ese sueño. Arriesgar o acertar, es parte de la vida. Pierde el que no lo intenta, el que se estanca en sus pensamientos. Corremos el riesgo de no crecer, de no esforzarnos, de no conocer ni aprender. Quizás hoy sea un no, pero nadie te quita la posibilidad de que mañana sea un si. Perder no es fallar, sino aprender a ganar.

domingo, 1 de mayo de 2011

¡Quiero equivocarme!

No sé lo que quiero hoy, ni lo que querré mañana. Realmente no sé si soy feliz con lo que tengo con lo que dejo de tener, si tengo lo que quiero o sólo quiero lo que tengo. No sé si voy por el buen camino o me torcí hace tiempo.Pero puedo decir sin dudas que disfruto de mi vida, que no voy a pensar en el futuro ni en el día de mañana.Puede que dentro de algunos años mi vida cambie radicalmente y mi mundo tal y como es ahora deje de tener sentido.
Por eso quiero salirme del camino, hacerle caso al corazón y no a la razón. Quiero equivocarme, como ya he hecho varias veces desde que me propuse no hacerlo y dejar de escuchar eso de: ¿has pensado en lo que puede pasar después? Pues no, no lo he hecho y no quiero hacerlo. Lo que quiero es ser feliz y si es a tu lado, mejor. 

jueves, 28 de abril de 2011

Te quiero..

Sosteniendo el alma con la mano, mire hacia atrás. Tal vez esperaba encontrarte o tal vez no, sencillamente soy la clase de persona que siente, tu mirada me duele. Cuantas veces soñé que vendrías y me abrazarías, demostrandome que de verdad los sueños pueden hacerse realidad, que no son simples imaginaciones ni ilusiones. Que es real, que puedo creer en la esperanza, la esperanza de sentir, de vivir, de estar junto a ti.
Si te digo que no te quiero miento. Eres esa clase de persona que enamora y desprecia con una simple mirada, que ama y odia cuando mira a los ojos, que las personas se enamoren de ti con solo mirarlas... 
Sonrío...sabes que es por no llorar, no quiero que me veas sufrir... no hoy ni ahora y menos que sepas que es por ti.



sábado, 23 de abril de 2011

Todavía

Salí corriendo de allí. Llovía, la lluvia me mojaba la cara. No paré, seguí huyendo.
Bajaba aquel estúpido monte. Pararía en ese mismo momento, me rendiría, pero no. Porque si no, no sería yo...
Tenía que salir de ese sitio, olvidar lo que había pasado, olvidar aquella carita de ángel...
Tropecé, me caí. Estaba tirada en el suelo, llena de barro, empapada y llorando.
Lo quería tanto, tanto, que confié en él para después llevarme un palo y darme cuenta de la verdad. Él mentía, mentía todo el tiempo. Siempre lo había hecho y yo no me había dado cuenta. Confié en él como una tonta, me dejé llevar...
No me quiere, no me ha querido nunca, y nunca me querrá...
Ya sé porque huía, huía de la realidad. No quería verla porque todavía lo seguía queriendo.

miércoles, 13 de abril de 2011

Siempre

Sentir esa impotencia al ver que está sufriendo y tú no puedes hacer nada.
Porque en esta vida hay muchas cosas injustas, y una de ellas es ver a una de las personas que mas quieres en este mundo sufriendo, sin tu poder ayudarla ni poder quitarle los dolores. Porque sí, esta vida es así, y por mucho que nos duela tenemos que aceptarlo.
En ese momento te das cuenta de que ella ha estado ahí contigo en todo momento, sufriendo en los malos y disfrutando contigo en los buenos.
Ha sido como tu segunda madre, te has criado con ella y ahora está mal y es cuando necesita todo tu apoyo.
Lo único que queda es sufrir junto a ella, no dejarla sola, darle tu cariño y todo tu amor.
TE QUIERO MUCHO 

martes, 5 de abril de 2011

A tu lado

Cuando estés en el suelo y no consigas ponerte en pie, piensa que te levantas. Yo te ayudo. No te derrumbes nunca, sigue. Es cierto, llorar duele, y más cuando tienes motivos para hacerlo y aguantas, eso es de ser valiente ¿sabes?, eres valiente. Jamás dejes de reír y sonreír, que nadie te quite eso. Demuestra que nadie puede contigo; y cuando notes que las piernas te fallan, que tus ojos se llenan de lágrimas y que por mucho que buscas no encuentras motivos para ser feliz, solo entonces, te dejo que te rindas. Mira a tu lado, sigo junto a ti. Yo te daré la mano y te ayudaré a levantarte. Yo te sacaré siempre del agujero más oscuro. Estaré a tu lado siempre, como te prometí.